
Zonas comunes
Donde se junta todo el mundo y donde más se nota una mala distribución. Hay que resolver por dónde se pasa, dónde se sienta cada uno y cómo conviven la tele, la mesa y las visitas sin que la habitación se convierta en un pasillo.
El espacio en el que desarrollamos nuestras vidas, desde que nacemos hasta que dejamos paso a los que vienen empujando por detrás. Espacios vivos, en constante transformación, adaptándose a cada etapa de nuestra existencia.
El hogar, nuestro refugio, ese lugar en el que sentirnos bien y compartir con los nuestros miles de experiencias y aprendizajes.
Y todo tiene que funcionar como un reloj, con armonía, sin «puntos de dolor»: desde la cocina, pasando por aseos y baños, dormitorios, zonas de estudio y acabando en las zonas comunes de convivencia. Me encanta resolver las necesidades específicas de cada cliente y acompañar en el desarrollo estético de su casa.
2 propuestas

Donde se junta todo el mundo y donde más se nota una mala distribución. Hay que resolver por dónde se pasa, dónde se sienta cada uno y cómo conviven la tele, la mesa y las visitas sin que la habitación se convierta en un pasillo.

Un dormitorio se juzga a oscuras y al despertarse. Trabajo el descanso: luz que se pueda apagar por zonas, un armario que quepa de verdad y materiales que no den frío al pisarlos.
Empezamos viendo la casa y hablando de cómo vivís en ella: quién la usa, a qué horas y qué es lo que ahora mismo no funciona. Con eso sobre la mesa dibujo, y sobre el dibujo decidimos.
A partir de ahí me ocupo de lo de siempre: documentación técnica, licencias cuando hacen falta, presupuestos comparables entre gremios y el seguimiento diario de la obra. Tú tomas las decisiones de diseño; el papeleo y los plazos son cosa mía.